Te espero. No desde ahora sino, desde siempre. Y aunque estés conmigo, también espero. Espero crearte una sonrisa que me diga cuanto me quieres. Espero fundir nuestros labios en un beso que sintamos como se besan nuestras almas. Espero que al juntar nuestros pechos sea un mismo palpitar el que nos impulsa la vida. Si, espero, espero amarte tanto haciendo que este sentimiento sea eterno.
Sopla el viento trayendo nuevos sueños de encontrarme con tus labios y fundirnos en un beso. Soy esclavo de tu sentimiento y no tengo más motivo que entregarme a tu abrazo. No existe otro horizonte, no hay otro rumbo. El corazón me dirige y mis ansias lo exigen de estar a tu lado, juntos de la mano o en el placer de los cuerpos. No hay amor más profundo que ciego y mudo grita tu nombre en silencio poniendo la mirada en los cielos pidiendo volver a encontrarme con tus ojos. Y es así mi amada que vivo, volando con el viento tratando de encontrarte otra vez entre mis brazos.
Llueve, hace frío. Un chocolate caliente ansío, el fuego de los leños y tus brazos. Qué mayor tibieza que el amor que nos sentimos. Acurrucada en mi pecho con un liviano abrigo y el poder de mis caricias dándole calor a tu cuerpo pero mucho más, entibiándome el alma. La música en las tejas del agua hace más profundo este momento y sobre los labios, cae el beso nacido desde todas las ansias. Y te amo y me amas y con ello, todos los sueños están cumplidos.
Madrugada. Se oye música desde lejos como si quisieran alargar la noche aunque ya se acerca el alba. Tras la tormenta, la tierra mojada regalando su perfume de frescura. Y pienso en ti. Aún siento el calor de tu cuerpo y tu voz, casi en silencio susurrandome el amor que palpita en tus venas. Es hermoso amarte aunque no pueda abrazarte pero estas presente en la memoria de mis sentimientos, de mi piel, de mis labios y en mi pecho compartiendo tus latidos. Qué maravilla sentirte tanto y más todavía saber que tu también así me sientes.
Tengo abierta la ventana de la vida y tras ella, el camino de los sueños, esos que tu inspiras en cada uno de mis versos. Ansiedades juguetonas o momentos de cariño, profundos, infinitos que solo las almas gozan. No existe un mañana sin la luz de tus ojos y la calidez de tu mano tomada de la mía dando los mismos pasos, al mismo ritmo en este camino tras la ventana de la vida. No, no hay un mañana y por eso hoy, debemos vivirlo.
Hay un mar de distancia cargado de otro mar de sentimiento, uno que nos une y el otro que nos separa. Mientras uno impone lejanías, el otro llena de esperanza. Y en la danza de sus olas viajan nuestros sueños para alguna vez encontrarse. Brego en la barca tratando de acercarme mientras el viento no ayuda y mi cariño empuja para vencer adversidades. Y tu abrazo me espera y tu corazón me anhela y mi locura me lleva hasta el puerto donde amarnos. Llegaré algún día con un ramo de besos y caricias y con un amor inmenso, tan inmenso, como este mar que nos une y nos separa.
Pasa el tiempo, transcurre la vida y llegado el momento uno ve lo logrado, cómo germina la semilla que ha sembrado. Y ve crecer el árbol con la labor de día a día y ve que también él saca sus propias semillas, las mismas que antes uno ha sembrado. Y se siente orgulloso de la sombra que recibe. Del esfuerzo que tiene su logro y da gracias que así sea. Esos son los hijos que de golpe, dejaron de ser niños y hacen la vida a su manera. La semilla que sembré hoy da sombra y tiene sus frutos. Es un árbol maduro regalando fe y esperanza esas, que a todos nos hacen falta para mejorar la vida. Quise regalarle un mejor mundo y veo que por si mismo, lo está logrando.
Te miro, te miro y mientras te veo, sueño contigo. Se me llena el alma de mares y de playas. De cielos estrelladamente oscuros y de inmensidades de campos y praderas. Te miro y se invade mi conciencia de paisajes nunca vistos. De aves, de mariposas como si salieran de mi pecho para cubrir el ambiente. Te miro y es tanto el amor que me irradias que dejo de ser un cuerpo para convertirme en un ángel que te invita a recorrer los sueños que al mirarte, haces crecer en mi alma.
Se ilumina el cielo con el brillo de tu sonrisa y se me llenan las manos de caricias queriendo invadir tu cuerpo hasta llegar al alma. Y te amo de manera apasionada y a la vez, dulce y tranquila porque al sentimiento no le alcanzan las palabras y solo con la mirada puedo expresarte lo que siento. Quiero llenarte de besos porque la ansiedad de ti ya no cabe en mi cuerpo y sin embrago, al mirarte, se me inunda el pecho, se estremece la piel y con tu cara en mis manos solo puedo decirte que te amo casi casi, sin tocarte.
Arden los leños en el fuego y la danza de las llamas nos transporta a otros sueños, mientras el calor del sentimiento entibia las almas llenándolas de paz y calma. Es hermoso tenerte así, recostada sobre mi pecho y sobre las mías,una pierna cruzada, como queriendo que no me vaya, como deseando que no me apartara de tan sublime momento. Y soy feliz de que me tengas prisionero amarrado con tan suaves garras, convenciendome con caricias y besos y con algún suspiro que se te escapa desde el alma.
Danzan las estrellas al compás de tu cariño. La vida es un jardín decorado por tus caricias y el amor vuela en cada mariposa de tus labios sobre los míos. Y soy feliz mientras te tomo de la mano y seguimos andando el mismo camino. Cuanto te amo y cuanto amo la vida contigo sabiendo que no es un sueño aunque lo haya soñado desde siempre.
La música celestial de nuestro silencio mientras las caricias pululan por los cuerpos tratando de encontrar las almas. El fuego de la pasión arde, los besos se contagian. La mente divaga en un sin fin de sensaciones y los pechos se abren a la ansiedad del sentimiento mientras queremos meternos en el espíritu del otro. Y el amor nos envuelve mientras solo somos eso, pasión, caricias y besos.
Estoy en el otoño y vuelan los recuerdos de tantas estaciones que ya he pasado. Aparecen rostros no se de donde, que ya tenía olvidados. Se confunden emociones como si las tuviese a la mano y vuelvo a ti escapándome de ese laberinto. Porque tu eres mi refugio y mi destino y quizás, todo lo que he vivido, fue la aventura del camino justamente para encontrarte. Y estoy feliz por ello porque todo lo que he andado fue lo que me trajo al mejor de los arribos que es estar entre tus brazos.
Ven, vamos a hacer el amor. No te quites la ropa que te traje una rosa para que vistas tu alma. Vamos a amarnos casi sin tocarnos pues te tomaré la mano para que andemos por los parques. Te leeré una poesía, tarearemos canciones perdidas y dibujaremos ángeles con las nubes. Nos amaremos con la ilusión que brilla en la adolescencia cargada de pureza y de sueños por compartir. Ven, vamos a hacer el amor con lo más profundo de nuestros sentimientos.
Quieren mis caricias navegar por tu cuerpo para que te sientas amada, deseada, cobijada. Que te alcance el infinito de sensaciones enloqueciendo tus sentidos y así llegar al universo que hallarás en esa locura. Y a la vez, que encuentres la paz al recostarte en mi pecho mientras juntos compartamos un mismo latir. Y serás mía mientras seré tuyo y quedará ese momento metido en nuestros corazones. Y continuarán los sentimientos amándonos, deseándonos, queriéndonos, porque el amor no solo está en la piel sino, que vive en las almas. Daniel Valdman
La libertad es estar en tus brazos y gozar de tu aliento. Navegar por tu cuerpo y sentir que me aprietas para que no deje de hacerlo. Es escuchar tus gemidos y entregarme tus sentidos y así juntos, volar al infinito. La libertad es estar amarrado a tu cariño y sentirme feliz así encadenado. Soy libre cuando te amo y te sigo amando aunque no estés conmigo.
Y fuimos aire, cielo, tierra. Fuimos la cúspide de la tormenta. Fuimos sol, nube, marea. Inviernos, otoños, primaveras. Fuimos montañas y abismos y con el mismo cariño seguimos los senderos de nuestra existencia. Fuimos lunas y cometa y cogidos de su hilo seguimos nuestras fantasías. Y así, encaramos la vida ya pisando hojas marchitas mientras que en nuestras almas sigue siendo primavera.
No importa lo que haga, lo que diga, lo que piense tu estás presente en cada uno de mis actos porque no puede estar aislado el sentimiento que te tengo si es justo por ello que transito la vida. El amor, tu calor son la energía que nos impulsa a realizar los sueños. Y están mis brazos, y están tus besos y estás en mi mente todo el tiempo. Y no importa lo que haga, lo que diga o lo que piense tu estás presente llenándome el alma.
Los cuerpos extasiados se rinden al descanso y te sigo acariciando para llenarte de cariño. Te acurrucas a mi lado disfrutando como te recorren mis manos y sueñas con la realidad de lo que estamos viviendo y te amo. Con un amor intenso que brota de mi pecho como queriendo comerse tu alma. Y sabiendo y disfrutando todo eso, aún así, más te amo.
Se hacen realidad los sueños cuando entre mis brazos te encuentro. Y se me llena el alma de otras fantasías ahora compartidas entre caricias y besos, entre miradas y cariño. Y eres tu, amor mío, la que me incita a la vida. A creer que todo es posible, a cambiar las angustias por alegrías y el bálsamo de tu sonrisa me regala nuevas esperanzas. Cómo no amarte si eres el motivo de mi existencia.
Oscurece la tarde. El día llega a su ocaso y vuelvo al nido para encontrarme con tu abrazo y un beso profundo diciéndome que me estabas esperando. El calor de tus ojos entibia mi alma tras una larga jornada de quehaceres en el campo. Y te amo, y te amo porque eres la razón de mi labranza, el motivo de volver a casa y mi único pensamiento. Y es tan grande este sentimiento que estalla en mi pecho para solo decirte que te amo y te amo.
Tus caricias, tus besos, tus palabras y el canto de tu voz que me llena el alma. Tu espíritu valiente que me acompaña y la ternura que me regalas en cada mirada. Cómo no amarte si me conquistas a cada instante. Y al no tenerte, te recuerdo y me sigues conquistando al extrañarte.
Vagan las ansias por encontrarte desesperadas mientras que el sentimiento no las deja rendirse. Y te busco por todas partes. En el recuerdo, en el alba o en cada paso que anduvimos por la playa. El silencio de tu palabra enloquece mis sentidos y mucho más te ansío sabiendo que también me amas. Y no te encuentro, ni siquiera entre los versos que ahora te escribo aunque con mi pluma esté dejando el alma.
La mañana húmeda después de tanta lluvia, hace que el aliento en el aire dibuje figuras. Y en cada suspiro que genera una nube veo tu rostro que me mira con cariño, con dulzura, como queriéndome dar una caricia con la mirada. Y me desarmo en ilusiones, en anhelos, en esperanzas y mis brazos vacios me cuentan el dolor de esta distancia.
Me recibe la playa en esta noche estrellada con el único sonido de las olas besando la arena. Y pienso en ti, en las veces que disfrutamos este silencio acompasado compartiendo sueños o solo, tomándonos la mano. Y lo extraño. Más que al mar y su infinito, extraño tu voz en mis oídos y la calidez de tu sentimiento. Extraño tenerte a mi lado y caminar los mismos pasos sin hablar quizás, solo sintiéndonos y el gozo en el pecho ansiando un abrazo. Y te amo.
No busques razones del por qué nos amamos. El sentimiento es libre de pensamientos y excusas. Es tan independiente que nos alborota la vida y al tiempo, nos amarra con cadenas invisibles. Ilumina las oscuridades más profundas y nos pone alegría donde alguna vez hubo angustia. Por qué nos amamos? Porque eres bella, hermosa, ingenua y porque puedes conmigo hacer lo que quieras. Porque conmigo te sientes segura, amada, deseada, cobijada. Porque me sientes y te siento sin que nos digamos alguna palabra. Por qué nos amamos? Porque así lo desean nuestras almas.
Nos amamos, si, en cada mirada que nos excita meternos en el alma del otro. En lo que nos contamos de como nos trata la vida o en los sueños cuando juntos, nos quedamos dormidos. Nos amamos, si, cuando compartimos el mismo plato o cuando embobados, nos quedamos viendo el mismo paisaje. Y nos amamos, si, tocándonos o sin tocarnos sabiendo que la ambición de los cuerpos trata de poseernos haciendo de los dos uno solo. Pero somos dos y por eso, nos amamos.
Deambulo por el jardín de tu belleza embriagándome con el perfume de tu piel. Quieren memorizar mis manos cada curva, cada rasgo no para saberte mía sino, para grabarte en su memoria y cada vez que te piense sienta en ellas tu presencia. Se llena mi espíritu de tu hermosura, la que llevas en el cuerpo, la que siento de tu alma.
Hace frío. El calor de tus caricias está muy distante como para darle tibieza a mi alma. Y mientras te pienso, imagino los momentos en que quitábamos las cobijas porque ya era bastante con el calor de nuestros cuerpos que enredados y fogosos entregaban todo su sentimiento. Y te amo, así con frío y con distancia porque es una manera de sentirte a mi lado.
Como un bálsamo de paz tus caricias arrullan mi alma. Someten a mis angustias y me hacen ver un mundo distinto. Y lo veo en tus ojos, tan llenos de cariño y no es más lo que ansío que quedarme a vivir entre tus brazos. Cuanto amor hay entre nuestros espíritus. Cuanto calor, cuanta ternura que sin querer nos deseamos y nos deseamos mucho hasta que se fundan las almas por puro sentimiento.
Navego en tu mirada remando sentimientos que sin palabras, solo en silencio, pueden decirte mi alma sin caricias ni besos. Y me hundo en tus ojos sin tocarte, sintiendo estallar el pecho del cariño que tengo para darte. Y me tomas de las manos comprendiendo, haciéndome saber que sientes lo mismo. Y así nos amamos, con un amor tan intenso que no hacen falta palabras, ni caricias ni besos, solo con las miradas derritiendo los espíritus.
Cantan las aves al alba como que con su trino despejasen las tinieblas anunciando la luz del día que se aproxima trayendo nuevas esperanzas. Y así están mis sueños y mis ansias tratando de atraer a mi bien amada para estrecharla en un abrazo, llenarla de caricias, de besos, diciéndole cuanto la amo deseando que compartamos lo que nos queda de vida. Y esa es mi fantasía, solo, tenerla entre mis brazos.
Hundirme en el mar de tu tibieza. Naufragar en el océano de tu cuerpo y ahogarme entre caricias y besos sin querer salir nunca a la luz de la superficie. Disfrutar la vida que en este cariño existe mientras los cuerpos y las almas a la pasión descontrolada, no se resisten. Y te amo y me amas con una profundidad jamás hallada que flota sobre las conciencias y los espíritus. Como si fuera de toda la vida aunque haya sido solo un momento. Un instante tan intenso que nos quedará grabado eternamente.
Comienza la jornada. La faena es dura y larga. Pero por el camino, en esta madrugada, voy pensando en ti y una sonrisa me nace en la cara. Trabajaré con ahínco poniendo amor a la labranza porque tengo la esperanza que tu calor me aguarda. Se hará más dócil la tierra y cada golpe de mi pala será una caricia para mi amada sabiendo que me espera. Qué dulce ha de ser el día teniéndote en el alma y de esta manera, sentir que me acompañas.
Los campos con sus flores te buscan para que los mires. Quieren llenarte el alma de colores y matices para que crees tu un cuadro propio. El cielo está claro. De vez en cuando, alguna nube que decora el azul espectro. Y te amo en la calidez de esta primavera aunque ambos estemos en el otoño de la vida. Amo tus caricias y la mirada perdida como queriendo atrapar la vida solamente con los ojos. Y mientras tu imaginación vuela, tengo miedo de abrazarte para de ese ensueño no quitarte y se que después, lo compartirás conmigo. Porque tu eres arte, que me enamora a cada instante con el calor de tu cariño y la pureza de tu alma.
Brilla el sol en nuestros sueños. Con solo pensarte las maravillas de la vida se presentan a cada instante y hacen feliz el día contagiándome de alegría al sentir tu cariño. Y te amo con fuerzas para superar lo cotidiano ansiando entregarme a tus brazos y saborear el dulce encanto que me regalan tus besos. Brilla el sol en nuestros sueños por más dura que sea la tormenta.
No he de repetir lo que pediré en el rezo porque transgresiones hemos hecho sin que nadie esté a salvo de ello. Quienes nos han inculpado o a quienes hemos herido. Puedo perdonarlos a todos, desde lo más profundo de mi conciencia. Pero hay un perdón muy difícil de adquirir pues no deja de existir en lo que tengo de memoria. Pues no es de ahora, ni siquiera, de hace mucho tiempo, es de siempre, desde mi historia y no se si realmente merezco poder perdonarme a mi mismo.
Te veo conmigo en la fantasía de los pensamientos compartiendo los mejores momentos que se me ocurren, hemos vivido. Es que otra manera no concibo que transcurra la vida sin que tu mano esté en la mía y nos amemos a punta de miradas, de caricias, de palabras o de profundos silencios diciéndonos cuanto nos amamos. Y son cosas simples, sin grandes paisajes, sin largos viajes solo, metidos en nuestro universo. Así, sencillo, con tus penas, con tus gestos y con la comprensión en el cariño que nos une. Y te amo, sintiendo tu amor en mi cuerpo y sobre todo, en mi alma.
No hay espacio ni tiempo. Solo el que ocupa nuestros cuerpos y lo que duran las caricias y los besos. Y después, el amor, mientras el abrazo perdura y florecen las palabras sumamente entrecortadas contándonos nuestro sentimiento. Y es cuando más te amo, aunque no te diga nada y lo diga todo en el silencio.
Y te cantaba cuando eras niña mientras el columpio bajaba y subía en su vuelo hasta las nubes. Y cuentos te leía hasta que te quedases dormida cogiéndome la mano para sentirte segura. El balón, rey de nuestros juegos y las cometas que con tanta emoción remontamos y tu, colgada de la pita, navegabas por infinitos cielos. El tiempo continúa su camino y en tu crecimiento te pude enseñar la aventura, dormir dentro de la carpa, desafiar de los árboles las ramas para llegar a lo más alto y ver mejor el paisaje. Hoy te toca ser la madre de dos retoños que prolongan nuestras vidas. Les enseñarás lo que has aprendido mientras ellos te llenan de alegrías, así, como llenaste tu mi vida y estoy orgulloso de la mujer que en ti ha crecido