y quizás esa tormenta
pueda llegar a nuestros lares.
De que traiga lluvia no se sabe,
quizás solo sea una batalla
de las que se luchan en los cielos.
Todavía hay neblinas en los cerros,
es señal de que hasta aquí no llega
pero prevenir vale la pena
mucho antes de que sea ya tarde.
Los ángeles furiosos
disputan entre ellos
mientras nosotros en la tierra
recibimos las consecuencias.
Es muy grande la naturaleza
haciendo que no haya mal
que por bien no venga.
Pero hay veces
que se acaba la paciencia
y nos incita a mal obrar
para solucionar el problema.
Hasta ahora la tormenta no llega
y a lo lejos siguen las centellas.
El espectáculo es hermoso
y nosotros, aqui en la tierra,
seguimos dependiendo
de lo que suceda allí en los cielos.
Daniel Valdman.