que no me deja coincidir
las fechas con los recuerdos.
Se me hace inutil el querer saber
cuando fue esto o cuando aquello.
Las páginas de mi historia
aparecen muy mezcladas.
Hasta los días de cumpleaños
de la gente para mi cercana
debo escribirlas en un diario
o en una agenda llegado el caso
para tenerlo presente y no olvidarlo.
Hasta el mío se me pasó por alto
que por un suceso fortuito
descubrí que se me había pasado
y que dos días antes
había sido mi cumpleaños.
Pasa muy rápido el tiempo
sin que se detenga la Luna o el Sol
o el minutero del reloj
que no se cansa de dar vueltas.
Y así será hasta que envejezca,
cuando el último aliento ya esté más cerca
no me importará en cuantas vueltas
le pude haber ganado al tiempo.
Daniel Valdman.