Las aves saludan al nuevo día
con sus trinos y sacudiendo las alas
señal que en la mañana
no habrá nuevas lluvias.
Y mientras el último sueño
se va despidiendo de la almohada
más te abrigas y más te tapas
como queriendo seguir viviendo
en las fantasías que aún atrapas.
Penetra el Sol por la ventana
y me pides que abra las persianas
para que ilumine la alcoba
dándole luz, calor y vida
tras una noche muy oscura.
Muy buen día te digo con un beso
enamorado y travieso
muy suave en tu mejilla
y tu, mucho más abrigada,
me lo respondes con una sonrisa.
Y justamente esa sonrisa
es la que me impulsa a la jornada.
Daniel Valdman.