por el amor que te guarda.
Enloquecidas las ansias
atropelladas por mi alma
mientras el espíritu travieso
empuja tu recuerdo
aunque estés frente a los ojos
que no dejan de mirarte.
Y tomarte las manos
no me alcanza
para que sientas el latir
de la pasión que me embriaga
y te contagies del sentir
en mi espírito, mi razón y mi alma
que ya no cabe en el cuerpo
pareciendo que la piel
no resiste tanto sentimiento.
Si, te amo
y la locura de tenerte
fijada en mis pensamientos
no pretende otra cosa
que juntarnos en un abrazo eterno
para volar por los cielos
de nuestras fantasías.
Daniel Valdman.