Lo que dejamos ayer
hoy debería continuarse
para acercar los sueños
a convertirse en realidades.
No hay tiempo;
pasan las horas muy rápido
y los momentos de espera
que a la paciencia exaspera
nos roba los minutos
en el afán de la carrera.
Quisiera tener la magia
que con el poder de la mirada
toda la obra se realizara
dándo por cumplida
la misión ordenada
e iniciar otro viaje hacia el futuro.
Hoy ya es mañana
y se trae a cuestas
la obra abandonada
porque ya no había fuerzas,
porque vencidas las ganas
se nublaba la vista
y las manos temblaban.
Y se llega hasta hoy
que al fin y al cabo hoy,
será el ayer de mañana.