de pié justo
en el portal del sentimiento
ansioso por tu arribo
a la estación que lleva mi nombre.
No verás un ramo de flores
pues pretendo que mis brazos
estén libres para abrazarte
y mis manos para estrecharte
hasta que sientas el palpitar
de mi pecho.
Pero traigo muchos anhelos y sueños
para que te vistas con ellos
y salgamos a volar
tras las inmensidades de los tiempos
porque la vida, ya nos pertenece.
Te espero en la estación,
la que lleva mi nombre
y me distinguirás enseguida
pues verás a un hombre
con una sonrisa
y con los nervios de buscarte
entre toda la gente.
Y cuando el tren se detenga
verás que la estación
cambia de nombre
y se transformará en el tuyo
escrito con pasión y cariño
y un beso enorme
que ocupará
todos tus sentidos.
Daniel Valdman.