adueñarse de su espacio
llenando de capullos
que serán flores algún día.
Cae el rocío a su medida
alimentando la vida
en la estación más bella.
Se abren las margaritas,
explotan las hortensias
y los campos se llenan
de infinitas flores silvestres.
La ventana está abierta
para contagiarte del paisaje
más allá del horizonte,
más allá de los mares
por donde ocurra el romance
que puedas abarcar con tus ojos.
Y con el beso que te regalo
te ofresco este nuevo día
con toda su plenitud y algarabía
pintado de luz
en el jardín de nuestra primavera.
Daniel Valdman.