que la imaginación decora
cambiando de colores
haciendo del espectador un artista.
Todo puede la fantasía
moldeando el firmamento
poniendo a los tejados amarillos
y a las flores del jardín violetas.
Llenar de pinos la terraza,
que todavía no existe
e inventándose un balcón
con materas de naranja.
Los sueños que la ventana regala
tienen un fondo brillante celeste
hasta que el sol se esconda
para disfrutar las estrellas de noche
desde esta terraza que aún no existe.
Daniel Valdman