y no dejo de pensarte.
No hay motivo que trascienda
tu lugar en mi mente.
Converso con tu sonrisa
aunque no estés presente
y me como cada gesto
que la imaginación me permita.
No hay palabra ni caricia
que ocupe mis devaneos
al tenerte en la imagen
que ocupa mi cerebro
acompañándome cada instante
haciendo inutil mis esfuerzos
de en mi labor concentrarme
sintiéndome feliz al pensarte
porque eres el regalo
que me ha dado la vida.
Daniel Valdman.