tras estar esondido entre tinieblas.
Desaparecen las sombras abrumadoras
y se ven las luces
de lo que se encontraba perdido.
No hay mayor ceguera
que la niebla en el espíritu,
cuando se opaca la fe
y todo parece irremediable.
Miente la mente
al no creer en la esperanza
de que con cada rayo de sol
surgen nuevas ilusiones
haciendo brotar las soluciones
sobre lo que nos enceguece y atrapa.
Despertar la fuerza del caido
que no detiene su lucha por levantarse
marcando su rumbo hacia adelante
sabiendo que los tropiezos
no siempre son caídas.
Desaparecen las tinieblas
que enceguecen las conciencias
para que un soplo de amor
nos devuelva la vida.
Daniel Valdman.