viendo un hermoso paisaje.
Las luces que se irradian
parecen como alas
de un ejército de ángeles
que auyentan las tinieblas.
Todavía escondido
el Sol no se presenta
y justamente en ese instante
es que estoy soñando contigo
compartiendo la inmensidad del cielo
con una aurora brillante
siendo tu el primer ángel
que ilumina mis pensamientos.
Pongo mis manos en el pecho
con un abrazo de fantasía
porque aún estás dormida
y no quiero despertarte
porque quizás
yo esté en tus sueños
auyentando a las tinieblas
con caricias y con besos
y un ramo de rosas sin espinas.