convirtiéndola en colores
al ritmo de cada nota.
No solamente tú las miras
sino que yo también las veo.
Y danzamos en el aire
inventándo pasos nuevos
sin repertorio alguno,
sin haber ensayado
y entre giros y tropiezos
reimos juntos en este universo
cambiando los tonos a nuestro antojo.
Verdes, azules, morados o rojos.
La variedad es muy grande
mientras la felicidad nos invade
creando nuevos ritmos
haciendo bailar a la vida.
Y entre los abrazos amada mía
nos damos cuenta
que nuestra paleta de colores
es la única en todo el mundo.
Daniel Valdman.