y siento tus manos
navegando por mi espalda
en un fuerte abrazo
que se niega a desprenderse.
Y oliendo tus cabellos
aspiro la realidad de un sueño
del cual siento
que antes de nacer
ya te pertenecía.
El sabor de tus labios
me hacen sentir la vida
sin tener más anhelos
que contigo compartirla.
Y te sueño
aún teniéndote apretada
para que no te vayas
y me dejes seguir soñando
aunque sean reales tus besos
mucho más reales que mis ansias.
Daniel Valdman.