tras haber pasado las centellas anunciando
que están próximas las tormentas
satisfaciendo las ansiedades de la tierra
poniéndole fin a la sequia.
Y danzarán las flores silvestres
y las hojas de los árboles se abriran todas
con su afan de aprovechar cada gota
bendiciendo la bondad de la naturaleza.
Milagros de la vida porque la vida es un milagro
salpicando de agua los campos
alimentando así la futura cosecha.
Y jugarán los niños sobre los charcos
vistiendo sus cuerpos con el barro
divirtiéndo a los mayores
que a esa edad también jugaron.
Apenas descampe se sembrarán las semillas
y tu me ayudarás cada día
a cultivar los campos
poniéndole fe a cada grano
para que en la mesa no falte comida.
Y abonarás los surcos
con el poder de tu sonrisa
y con las miradas furtivas
que cada tanto nos regalamos.
Daniel Valdman.