con el granizo.
El frio de las piedras
atentan contra la siembra
que trata de protejerse
de lo que es imposible.
No hay manera de evitar
la fuerza de la naturaleza.
Sucumben las flores
a cada uno de los golpes
y el cielo no se detiene
pues tras el granizo
vienen las lluvias.
No se cómo hace el ganado
para soportar este mal trato
pues no hay galpón ni establo
para poder albergarlo.
Mientras uno, protejido en la cabaña
mira la pradera blanca
sin saber que nos queda
para el futuro inmediato.
Bueno, así es la vida.
A veces nos deja disfrutar la alegría
y otras, a seguir batallando.
Siempre hay que levantarse
por más fuerte que sea la caída
mientras el mañana nos espera
para decir que hemos triunfado.
Daniel Valdman.