ahuyentados por el brillo de tu sonrisa
deseándome los buenos días
aún metida entre cobijas.
Eres la mujer niña
que hace malabares con mi sentimiento
llevándolo de extremo a extremo
sometiéndome a tus caprichos.
Y aunque cueste creerlo
soy feliz con tus deseos
siendo esclavo de tus caricias,
de tus juegos, de tus besos
y de esos ojos traviesos
diciéndome cuanto me amas.
Y entro en el juego de tus fantasías
creando historias de amor y locura
fabricando letras de canciones perdidas
que por suerte nadie las escucha.
Soy el caballero andante
o el paje que sostiene tu cabalgadura.
No importa el título que me regales
porque entre tu mirada y mis sueños
es que hacemos la vida.
Daniel Valdman.