Las bendiciones se acumulan
en deseos sinceros y no tanto
porque en el fondo, el ser humano
esconde la envidia para que no se vea.
Se corre por las calles buscando los regalos
mientras las tiendas muestran sus encantos
para cubrir en las fiestas
lo que no se pudo en todo el año.
Y el bolsillo aprieta pensando en la cena,
en la cantidad de familia que llenará la mesa
y cuales serán las delicias que cautivarán las miradas.
Suficiente variedad de alcoholes
para alegrar la velada
deseando de que no sobre nada
y todos estén satisfechos
sin tener ningún reclamo
que hagan los invitados
tras haber gastado tanto esfuerzo.
Si, llegaron las fiestas y para todos,
FELIZ AÑO NUEVO.