un enorme ramo de rosas,
amarillas, blancas y rojas
haciendo un corazón de bienvenida.
Un tapíz de pétalos forman un sendero
para que camines sin calzado
sintiéndo la suavidad de tus pasos
mientras se alegra mi alma
al verte andando.
La emoción cubre tu rostro
con un rojo carmesí en los labios
y mientras te alzo muy despacio,
dejo que extiendas los brazos
para aferrarte a mi cuello.
Y al recostarnos en el lecho
un beso de agradecimiento
sin que te sueltes de mi cuello
y yo teniéndote en mis brazos
para amarnos como siempre nos amamos
sin dejar de mirarnos a los rostros
buscando en el fondo de los ojos
el calor de tanto sentimiento.
Daniel Valdman