corriendo el telón
para recibir al nuevo día.
Como no queriendo abandonar los sueños
que todavía brillan
recostados en la almohada.
Aparecen borrosos los planes de la mañana
y con toda la pereza
los músculos se entiezan
juntando la fuerza
para dar el primer paso.
El cuerpo aún cansado
se revela a la rutina
pero la conciencia obliga
pues los deberes hay que respetarlos.
El calor de las cobijas
dicen que es temprano todavía
y que los cinco minutos
dan un poco de amnistía
entre los ojos que no despiertan
y la luz del Sol que se aproxima.
Comenzó a hacerse tarde.
Los sinco minutos fueron fugaces
y el cuerpo exige por sus necesidades
y el resto de la vida que continúa.
Feliz día para todos
deseándoles que el despertar
les sea más fácil.