La esperanza brilla desde los cielos
augurando un mejor devenir
que el de ayer, que el de siempre.
El quehacer cotidiano
nos vuelve a la realidad
apartando los sueños
poniéndole más voluntad a la rutina.
La mecánica de los movimientos
deja libre los pensamientos
y las fantasías ocupan ese espacio.
Qué tal si hoy y no mañana
hago lo que hace rato
estoy postergando
y me libero del peso
que llevo cargando?
Qué tal si........
Y un monton de anhelos
transitan por el cerebro
dejando al descubierto
la cantidad de cosas
que me he propuesto
y quedaron allí
atrapadas por las obligaciones
y muchas veces, por la falta de tiempo.
El tiempo, que se escurre entre los dedos
sin darnos cuenta que cada vez
tenemos mucho menos.
Daniel Valdman.
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