ya nada me sorprende.
La desidia de la gente
me duele en el pecho y en la mente
y las ideas se me pierden
en un torbellino de vacíos.
No se si son los dirigentes
que gobiernan al mundo,
o si es el mundo
que necesita de esa gente
en busca de fáciles riquezas,
de ambiciones perversas
atrayendo motivos
que impulsan a las guerras
o al comercio de estupefacientes
que embotan los cerebros
sin importar la belleza de la vida.
Hasta la naturaleza se encuentra perdida
azotada por la avaricia
de los cultivos que ciegan
y matan sin precedentes.
Y ante palabras tan crueles
la inspiración se me pierde
doliéndome lo que escribo
en el pecho y en la mente
y me da pena compartirlo
con quien quiera leerme.
Daniel Valdman.
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