escalando los cerros
auyentando las últimas tinieblas
resagadas de la noche.
Y así comienza el día
con la plenitud del cielo descubierto
y la luz de mi vida
recostada en el lecho
que al mirarla deslumbra
los pesares que navegan
por mi conciencia
dándole valor al día
al iniciarlo con una caricia
y un beso en la frente
con el más sentido
de los buenos días.
Daniel Valdman.
No hay comentarios:
Publicar un comentario