Quiere la mar apartarme de tu cariño. Baja la marea y me lleva a los abismos donde reinan los torbellinos y lo profundo es infinito. Calmo mi sentimiento aunque la paciencia se revela pero lucho con energía contra esta inclemencia. Espero que suba la marea y a la costa de tus brazos tenga arribo. Es lo que más necesito, la paz que hallo en tus caricias para calmar el desespero que aveces produce la vida y encontrar la mar tranquila para darte todo lo que siento.
Tengo las manos extendidas ansiando darte la caricia o apretarte contra mi cuerpo. Pero no estás en este momento cuando tu presencia más deseo. Se inquietan los pensamientos ante tan fuertes sentimientos enloqueciendo la razón haciendo estériles los esfuerzos de mantener la cordura. Soy títere de lo que siento y lo que siento es quererte y no entiendo cómo el amor puede llegar a tanto.
Posas tus manos sobre mi cara y los sentimientos vuelan queriéndote comer con la mirada. Qué hermosa es tu presencia que sin decirte nada te quiero decir todo aunque no alcancen las palabras. Rebosa tu cariño mi alma y la caricia tan suave, tan calmada aquieta la rebeldía del espíritu haciendo de ti, mi parte más amada. Porque si, eres lo mejor de mi. Eres el cariño y el tormento. La dueña de mis pensamientos y la ansiedad de tu deseo. Eres por lo que vivo, eres todo lo que siento.
Puede tu caricia más que el sentimiento porque cuando me la brindas voy a otro mundo, a otras realidades. Los colores cambian, se hace más bello el paisaje y la emoción en el pecho, estalla. Ansía la piel la suavidad de tus manos porque alivia y cura los pesares del espíritu que aventurero e inquieto choca en todo momento contra las adversidades. Y por ello, cada vez que me acaricias, te entrego el alma.
El tiempo va pasando a su ritmo inexorable. Nos trajo bonanzas y adversidades y momentos de calma sin apremios. Y con toda la experiencia que los años nos han traído, sigo dándole las gracias por todo este cariño que entre los dos hemos creado. Así, al cabo de los años, es que te sigo amando como al principio trayéndote rosas que decoren nuestro camino y versos de amor para que emocionen tu alma. El sentimiento no tiene fronteras ni siquiera tiene tiempos y le agradezco a los Cielos que pueda vivirlo contigo.
El sentimiento es como el aire, como la brisa, como el viento, que no se ve pero se siente en lo profundo del pecho. Sopla aveces suave como caricia de terciopelo y otras fuerte y violento como para arrasarlo todo por lo que incita en la sangre. Y esas etapas tu y yo las hemos pasado, tanto los inviernos y los veranos y ahora estamos en primaveras disfrutando nuestro tiempo de otoño viendo en nuestras miradas el amor que nos tenemos y en la calma de la caricia sentir la felicidad de lo que juntos vivimos. Y aquí estamos ambos tras los días de nuestra historia. Tu cuidando de mi memoria que ya se está perdiendo y yo queriéndote como nunca, amándote como siempre.
Hace frío, es invierno. Se hace escarcha en los vidrios al contacto del aliento. Y nosotros, tomándonos las manos, sentados frente al fuego dejamos que los pensamientos dancen con las llamas. Es otra manera de amarnos. Y recorremos la vida que juntos pasamos solo con una mirada y un inmenso ramo de cariño. Quizás nuestra historia jamás sea contada, pero cuando nos toque irnos legaremos al Universo el amor que sentimos y sabremos que en la vida triunfamos cuando desde los cielos veamos una pareja cogida de las manos enamorándose sentados frente al fuego.
Las naves del sentimiento van surcando los mares de la distancia tratando de llegar al alma de quien bien los reciba. Lluvias, huracanes y tormentas agitan y desgarran las velas poniendo a las naves a veces a la deriva. Y estás tu creando la calma en el puerto que se es mi destino. Aquietando los vientos, suavizando las aguas, estirando los brazos para darme la bienvenida. Y esa es mi única meta en la vida, encontrar la paz de tu alma para llenarla de caricias y contarle cuanto mi espíritu la ama cruzando entre lluvias, huracanes y tormentas llegando a tu amor en un buen arribo
Crecen los sentimientos y no puedo ni quiero dominarlos. Se apoderan de los pensamientos haciéndome perder la noción de mi y me olvido de las cosas que suelen ser cotidianas. No solo ocupas mi mente, también mi espacio porque el sabor a ti lo encuentro en todos lados y el perfume de tu aliento es el aire que respiro. Y es bueno que sea así porque de esta manera estás conmigo donde vaya. Y en los sueños, es el calor de tu cuerpo el que me abraza y estando despierto me alegra la esperanza que ya está más cerca el tiempo para no decirte estas palabras y mirarte a los ojos desde el alma
Duele tu recuerdo. Mis manos vacías saben que te quieren y van acumulando caricias mientras el espíritu desespera. A mis ojos le hacen falta tu sonrisa y la pena con que aveces te hundes en mi pecho. Duele tu recuerdo porque necesito tu presencia para compartir canciones viejas o contemplarnos en silencio.. O para escuchar de tu voz que me amas o escuches de mi cuanto te quiero.
Me conquistas cada vez que me miras y penetras mi alma. Cuando sonríes por una nostalgia o te dejas ir por algún sueño. Cuando me tomas del brazo y me haces sentir que soy tu apoyo. Si, me conquistas con esas cosas pequeñas de todos los días aunque para todo el mundo, no sean nada. Y con la manera de conquistarme que tienes, mi mundo eres tu y es tanto lo que te amo que me entrego a ser conquistado y jamás nunca liberarme.
En esta hora, mientras las estrellas aún son las dueñas de la cúpula celestial y acompañan los pensamientos la suavidad del silencio, siento tu espíritu muy cerca de mi. Quizás metido en un sueño mientras aún reposas o quizás esté vagando volando a mi alrededor haciéndome saber que no estoy solo en esta noche silenciosa. El murmullo del amor no necesita de presencias. Las distancias y lejanías de alguna manera los acerca creando en la espera renovadas esperanzas. Y se que en mi piensas porque yo, te amo.
Solamente una mirada con silencio en las palabras para saber lo que queremos. Deseamos comernos el tiempo para disfrutar el momento sin pensar en el mañana. Es hoy, es ahora, es el instante preciso para sacar los sentimientos y entregarlos libres llevados por las almas. No temas, estoy contigo para amarnos sin tropiezos, sin culpas, sin recuerdos porque la historia la hacemos ahora entre caricias y besos y un abrazo eterno que durará más que la vida.
Eres tan mía como las estrellas cuando me refugio en ellas acariciando tu recuerdo. Como el mar cuando su música me lleva a quererla compartir contigo. Tan mía como el viento que me da su beso y siento que son tus labios los que me llenan de aliento para seguir creando nuevas esperanzas. Eres tan mía como todo el Universo que con sus estrellas, su mar y sus vientos te traen a mi en esta lejanía.
Se enredan mis manos entre tus cabellos. La suavidad y ternura que siento la transmito en caricias que quieren llenar tu cuerpo. No es un acto de piel, es de espíritu que trasciende la carne mientras angustia el pecho. Y la sensación de entrega es tan grande que no cabe en palabras tanto sentimiento. Y te amo, atraves de la mirada, con un profundo silencio, entregándote el alma que ya no está en mi cuerpo sino que flota en el espacio danzando con tu alma.
Caminando por la playa en la arena dejando las huellas que se hacen caricias en nuestros sentimientos. Sin destino definido, tan solo la compañía llenando el espíritu con dulces palabras y tu sonrisa. Qué más pedirle a los cielos que esta gratificación de cariño mientras mi pecho explota por la ansiedad de abrazarte y a la vez, no romper el instante tan sublime y tan sentido sin saber aun si es amor, o si es un sueño, o un espejismo.
Pienso en ti y me lleno de cariño. La ilusión de estar contigo estremece la piel y libera la fantasía con soles, con jardines. Con tu mano aferrada a la mía recorriendo mis sueños que quizás tu también imaginas. Es hermoso amarte entre el silencio y lo distante porque te amo sin tocarte y eres toda mía.
Tu sabor es dulce, como la fruta dulce, como la dulce caricia. Tu sentir es profundo, como el mar profundo, como lo profundo del alma. Y yo te quiero así, profundamente dulce o dulcemente profunda. Y si un día te rebelaras y te volvieras superficial y amarga, yo te querría igual porque te conocí profundamente dulce o dulcemente profunda.
Siento tu mano aferrada a la mía y una sensación de cariño me invade el alma. Estás a mi lado y te sostengo, no con la fuerza del cuerpo sino de los sentimientos. Es hermoso sentir que te amo, saber que comparto todo lo que tengo tanto fuese bueno o malo que en algún momento dado deberé de corregirlo. Tendré que hacerlo por ti y por mi para que de la mejor manera nos sigamos amando.
Cuánto amor hay en tu mirada mientras jugamos con palabras y canciones muy antiguas de aquellas que sus artistas solo viven en nuestra memoria y en los recuerdos que rescatamos. Que lindo es verte feliz paseando por tiempos lejanos ensimismada en encontrar las letras que vaya a saber qué poeta le puso una historia a la música. Y te disfruto y te gozo porque eres niña en este juego, como si tuvieras juguetes nuevos y los compartes conmigo. Y yo, agradeciendo a los cielos ser parte de este momento.
Voy descubriendo tus estímulos y a la insistencia de mi esmero, se te arquea el cuerpo como si fueras poseída. Te aferras a las cobijas como para no perderte pidiéndome que te penetre. Y en ese acto tan sublime, no te daré mi simiente, te entregaré el alma.
Tus manos entre las mías y un profundo sentimiento en las miradas agradeciendo que juntos compartimos la vida. No hacen falta palabras. Y al recostar tu cabeza en mi hombro mirando sin ver lo que tenemos al frente se inflaman las almas por el cariño que entre los dos flota. Que sencillo es un acto de amor y cuanto nos llena el espíritu. Y así, en un hondo silencio, yo se cuanto me quieres y tu, cuanto te quiero.
Te estrecharé en mis brazos. Sentirás mi energía y las ganas de vivir que pueda contagiarte. Sabrás que todo es posible, que vale la pena el intento abriendo el corazón al sentimiento dejando que este fluya. Sentirás la tibieza de mi pecho y un calor en tu espíritu. Me querrás recompensar con un beso que te devolveré suave y tierno y el amor envolverá el momento mostrándonos que nos pertenecemos. Sabrás que no estás sola, que juntos andamos por el mismo camino hacia eternidades sin tiempo.
Los jardines de la vida están en tus ojos, en tu sonrisa. En los juegos que hacemos con las palabras o en esas viejas canciones que tratamos de recordar. Están en las cosas cotidianas que no les prestamos importancia como servir un café o preparar juntos la mesa. Están en lo sencillo, en la franqueza con que tus ojos me miran diciéndome que me aman. O están en un abrazo cuando mirándonos, sobran las palabras.
Busco tu mano para sentirla en la mía no como una caricia sino para caminar los mismos pasos en la vida. Disfrutar los paisajes que se ponen en el camino y quitando las piedras que nos obstruyen. Avanzar por los sentimientos regándolos con las miradas sumergidos en la confianza que entre los dos somos uno. Porque el amor es más que piel. Es escucharnos, aprendernos, conquistarnos y comprendiendo que cada uno es como es con virtudes y defectos y que llegado el momento, es lo que más amamos. Y te amo por quien eres, por como eres con todo lo que tengo.
La noche tibia, el cielo despejado y yo desvelado, pienso en ti. En tus caricias, en el amor entregado, en los gestos y sonrisas, en suspiros y gemidos, en cuanto nos amamos. Me acompaña en la noche tu presencia esperando el amanecer para acercar el día acortando el tiempo de nuestra espera para dejar que el sueño se realice. Y confiarás en mi cuando te encuentre con cuerpo y alma presentes y no habrá nada que decirse pues con solo las miradas ya diremos todo.
Quizás pueda el pensamiento acariciar tu alma dejando que en la caricia sientas lo que tengo en el sentimiento. No caben en mi tantas ansias que con solo nombrarte se me aprieta el pecho y la necesidad de estrecharte me enloquece todo el tiempo. Y a pesar de saberme loco entorpeciéndome la vida, y sin que abandone la angustia de no tenerte entre mis brazos, sufriendo desconsolado sigo pensando en ti, y es hermoso.
Hoy es el día para decirte y demostrarte mi locura de amarte. Subiré a los cerros para traerte las flores más extrañas, por las inclemencias y los vientos cultivadas y ya que estoy allí arriba gritarle al mundo lo que te quiero. Bajaré a la vida mundana. Pediré a los buses que toquen sus trompetas y con los ruidos de las gentes formaré un concierto. Cantarán mi sentimiento sin importar que desentonen. Lustraré los cielos para que se vean las estrellas aunque el Sol esté presente y bailaré para ti la danza de los palomos. Hoy es el día en la locura de quererte. Hoy, justamente hoy, como todos los días.
Aun no amanece. Las aves en silencio duermen el sueño de los inocentes mientras yo madrugo como culpable de amar. Busco la hora temprana para soñarte despierto y es como si estuviera cerca de ti más tiempo. Como para meterme en tu sueño mientras aún duermes y así sientas las caricias que te envían mis versos. Amanezco cada día para regar nuestro sentimiento.
Amanece. Las tinieblas se retiran dejándole el paso a nuevas esperanzas. Iluminará la luz el día mientras que los sueños y anhelos cobran otras energías. Y estás tu, metida en mis pensamientos, adueñándote de mis sueños y anhelos impulsándome a encontrarte nuevamente. No tengo más esperanza que verte. No tengo más anhelo que abrazarte y así inicio el día, con tu rostro en mi fantasía regalándome expresiones de cariño y mi alma atormentada por no tenerte.
Corren las caricias. Se encienden las pasiones y tras satisfacer la ansiedad de la carne, miro tu rostro y me conmueve. Qué hermosa mujer tengo entre mis brazos que me entrega lo que tiene sin poner reparos y con el amor que me incita a seguirla amando ya no con la piel sino con todo mi ser que nace desde el alma. Y en el momento del descanso, mientras seguimos abrazados, el sentimiento que nos invade vuela haciendo realidades lo que tanto hemos soñado. Y allí realmente, es cuando más te amo.