proclama su presencia
y el músculo desobedece
la orden de alistarse
y la vida corre sin detenerse
exigiendo lo que ya no puede darse
pues el tiempo ha pasado
y con él fue cobrando
los esfuerzos que aveces
no eran tan necesarios.
Pero la vida ya está hecha,
para retrocederla no hay manera
y la historia ya escrita
puede hallar a alguien que la lea
y que en algunas hojas encuentre
lo que la experiencia enseña,
con ello ya valió la pena
haberla escrito con sus rimas y sus prosas.
Si, el tiempo pasa
y en el árbol del calendario
se fueron marchitando las hojas
despegándose de las ramas
al entrar en el otoño
con los cabellos plateados
muy cerca del descanso
tras haber disfrutado la vida.
Daniel Valdman.
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