lunes, 1 de junio de 2026

Ásperas

Se resecan las manos,
los guantes no alcanzan
y las manos se ponen asperas
dándome pena
de regalarte una caricia.
Es tan suave tu piel
que me duele tocarla
estando asi por la labranza
de cavar con la pala 
o empujando la trilla
haciendo los surcos para las semillas
que serán el fruto algún día
que llene nuestra mesa
o que llevemos al mercado.
Es la maravilla de vivir en el campo,
viendo crecer la vida
con cada semilla que germina
y que después se hace árbol.
Y aunque te parezca mentira,
me dá pena darte una caricia
con mis ásperas manos
aunque con tan simple acto, 
también hacemos crecer la vida.
Daniel Valdman.

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