Revisaré las velas
para no perder
la más leve brisa.
El océano me espera,
el mundo me llama.
Las condiciones son perfectas
para lanzarme a la aventura.
Las olas me claman
bamboleando la barca
y llenando de espuma
la popa y la proa.
El entusiasmo no se limita,
brilla en todas las acciones
y la mar regala sus canciones
al mismo ritmo que la brisa.
Solo me queda
soltar las amarras,
levar el ancla
y ponerle frente
a esta inmensidad de agua.
El trayecto está listo;
la vida me aguarda.
Daniel Valdman.
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