miércoles, 13 de mayo de 2026

Ángel

Llenaban las palomas la banca
para recibir las migajas
que el abuelo les daba.
La soledad no le molestaba
porque a las aves en sus alas
él decía que cargaban un ángel.
Y por ello migajas nunca le faltaban
porque de lo que él se alimentaba
comida siempre quedaba
para compartir con sus amigas.
Pero llegó un día,
tan crucial en la vida,
que las palomas solas quedaron
pues el abuelo a la banca no asistía.
Lo buscaron por parques,
por las plazas de mercado,
lo buscaron en los mares,
también en los patios,
en lagunas inauditas,
en sueños deshechados.
Lo buscaron por todos lados
hasta que alguien que lo veía
comentó en la banca 
a la que siempre acudía
que el ángel de las palomas
inició su último viaje.
Daniel Valdman.
   

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