superan a los sueños
y se sienten en el cuerpo
las ansias de lo realizable.
Cuando la verdad
se hace real
y así se acaban los supuestos.
Cuando ya no hay paso atras
y la meta es seguir adelante
casi casi haciéndose irracional
aunque cueste creerlo,
se apodera la sorpresa de los sentidos
y allí uno se da cuenta
de que todo es posible.
Y por ello, vale la pena soñar
porque sin sueños
se pierde el futuro.
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