el Sol tus ansias
como si fueras la reina
de todo el firmamento
volviendo a crear las etrellas
tan solo con el sentimiento
y con la caricia que me regalas.
Las palabras de los poetas
absorven mis pensamientos
ocupando el lugar y el momento
de escribir mis propias rimas.
Se pierde la pasión en el olvido
porque se contagia de otros seres
que quizás hayan vivido lo mismo
que mi inspiración siente
y le es difícil explicarlo.
No quiero saber de sus amores,
ni siquiera como los hayan contado
pues quisiera escribir el poema deseado
que te haga sentir como una reina
donde tu imperio sea mi alma
y yo el súbdito de tu confianza
sometido a los caprichos de tu belleza.
Y por ello, mil disculpas te pido
por ser esclavo de mi ignorancia
al no poder escribir el poema
porque no encuentro las palabras
que realmente expresen lo que siento.
Pero si ya sabes de mi sentimiento
de nada sirve lo que la pluma exige
aunque escriba con la sangre
que brote del corazón.
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