Despierta la mañana
dejando los sueños en la almohada
bien escondidos de la memoria.
Se diluyeron las fantasías
a costa de pensar en la rutina
que espera a ponerse en marcha.
Con el agua fría se despabila
y la realidad vuelve a su cause,
mientras los músculos se estiran
y el programa del día
va ordenando las labores.
Atender a los animales,
buscar los huevos escondidos,
darles su leche a los terneros
mucho antes de que las vacas giman.
Equipar bien la mochila
con el alimento del mediodía
y preparar las herramientas
que al contacto con la tierra
les dan el aire para que las semillas vivan.
que a veces, con un trago de vino
es con lo único que festeja
recobrando energías nuevas
para darle de comer a todo el mundo.
Aveces se le paga
con muy pocas monedas
mientras que nadie se da cuenta
de lo sufrido que es el campo.
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