Crees que soy tu bendición
sin saber que tu eres la mía
quitándome los pesares
cambiándolos por la alegría
que me produce tu abrazo
y tu caricia
aferrándote a mi
para que no me vaya.
Pero el café se enfría
y está lejos la cocina
para ir a rescatarlo.
Debo tratar que no hierba,
que no ensucie las hornallas
para tomarlo en la cama
donde aún tu reposas
contándonos las historias
que se dibujaron en nuestros sueños.
Y así amanezco contigo
entre café y fantasías
intercambiando caricias
creando aveces sonrisas
o tratando de resolver los misterios.
Porque compartir la vida contigo
quizás sea el anhelo
que más he perseguido.
Daniel Valdman.
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