Parece que los cielos
no se toman un descanso
mientras el agua es fría,
casi casi helada.
Nada invita a salir de la casa,
entre el frío y el agua
no hay mejor cobijo
que el hogar encendido
y con bastante leña cortada.
Y caen las nostalgias
mientras empapadas las ventanas
hacen soñar con primaveras
que parecen de tiempos remotos,
cuando salíamos a la arena y al sol
disfrutándo del mar y su espuma
invitándonos a zambullidas.
Cómo no recordar tu risa
mientras nos salpicábamos con el agua
y en un abrazo pidiendo calma,
casi hacemos el amor entre tanta gente.
Ya vendran los veranos
cuando acabe este invierno.
Quizás volvamos a la playa
reviviendo esos momentos
pero sentiremos que el tiempo
ya a de pesar en nuestras canas.