dejando crecer dulces racimos
que se convertirán en vino
para alegrar los corazones.
No necesito del vino
pues mi corazón se alegra
con tener tu presencia
sin que sea un sueño
pues la imaginación me lleva
a apretarte entre mis brazos
aún sin que estés conmigo
bajo la pérgola del vino
que todavía no ha nacido
pero siento tus labios
pegados a los mios
con el sabor de la fruta dulce,
igual que nuestro sentimiento.
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