dejándonos a los dos
flotando entre besos
y se hicieron estrellas
nuestros pensamientos
abrazados por la magia
de todos los sentimientos.
No hubo ayer ni mañana,
solo el instante donde naufragaban
los labios por ambos cuerpos
creando mayores ansiedades y deseos.
No era solo piel
pues los espíritus flotaban
por encima del lecho
sintiendo al universo
apoderarse de nuestras almas.
Y fuimos astronautas
sin afanes ni tiempos
montados en los cielos