como si fueran corderos
en un infinito espacio.
Difícil labrar en el campo
dispersando las semillas
sin que caigan en los surcos
y la siembra se hace imposible
quedando varados
los sueños y las esperanzas.
Pronto llegarán las lluvias
y los campos no están sembrados.
Dueños de la suerte son los climas
que manejan a su antojo
los cultivos y las siembras.
Estás en el lecho todavía,
no hay afán y estás bien cobijada
mirándome como estudio la mañana
a través de la ventana
poniéndole fuerza a la vida.
Y tu, feliz
pues estaré más tiempo contigo
disfrutando de tu abrigo
en el calor del sentimiento.
Y no importarán
ni las nubes ni los vientos
mientras dispuestos nos apretamos
creando nuevos sueños.
Daniel Valdman