y las nostalgias del tiempo
vuelan en la mente
de días como este
cuando manos mágicas
creaban en los sartenes
en una cocina de leños
que robaba aún calientes
y mi madre a regañadientes
quería que se enfriasen
antes de quemarme
el paladar y las manos.
Llueve
y transita por mi memoria
en la cabaña que habitábamos
cargada de goteras.
Llueve
y los días se fueron pasando
creando los años
hasta ya hacerse abuelo.
Cada gota trae un recuerdo
que hoy, ya pasado el tiempo
le tengo fe al mañana
donde tendré nuevas historias
y yo jugando en el suelo
esperando se enfríen las galletas
que con mucho amor,
mi madre cocinaba.
No hay comentarios:
Publicar un comentario