y como cascadas de la vida
van cayendo los recuerdos
engendrándo nuestra historia.
Fábulas registradas
como en un libro de cuentos,
cada una con su moraleja
que sin quererlo,
nos fueron enseñando.
Los errores cometidos,
que nos cambian el humor
cuando los pensamos
según si traen alegrías,
triunfos o derrotas.
El espejo impone las cicatrices
y en el cabello, una corona ya gastada
en la cabeza plateada
y sin las mismas energías.
Y cuando los nietos tengan a sus hijos
quizás nos demos cuenta
de toda la carrera
que hemos recorrido
criando generaciones
que buscarán los futuros
que no logramos construírlos
dejandoles nuestra historia
para que les sirva de ejemplo.