y se descubre el cielo
en los soles de tus ojos.
Se escapan las tinieblas
que invaden mi cerebro
y brilla la vida
al tomar tu rostro en mis manos.
Dejan de existir las fantasías
porque amarte
es la realidad más pura.
Y mientras escribo estos versos
te sueño aunque esté despierto
haciendo que la palabra
no pueda demostrar mi sentimiento.
Pienso en ti
y te imagino apoyada en mi hombro
espiando cada tecla que impulso
para descubrir
qué dirá el próximo verso
y el aroma de tus cabellos
me incitan a adorarte
como a la diosa de mis sueños
mientras me das los motivos
por haberte buscado toda la vida.
Daniel Valdman.