que se las llenen de palabras
para que el lector en ellas vea
lo hermoso de un paisaje,
la pasión de algún amor,
la caricia de una madre
o una historia cautivante
que abandonar no se deja.
Con la letra dibujada
imaginando un personaje
recorre la pluma renglones
vistiendo a la hoja sin temores
en un relato apasionante
desprendiéndose de verdades
y asumiendo quizás
muy eróticas axiones.
Las hojas están dispuestas
a recibir la letra que sea
de la pluma de tinta cargada
y la inspiración a flor de imagen.
Danza el verso en la mente
o la prosa de un corazón ardiente
y las hojas se ennoblecen
al recibir tanto sentimiento
de un espíritu sincero
volcando en las hojas su alma.
Daniel Valdman.