en el jardín de nuestros sueños
y cada capullo
estira sus hojas
como invitándonos
a compartir un abrazo
o una caricia en sus pétalos
que les sirva de alimento
simplemente, con un acto de cariño.
Porque ellas
también viven del amor
que le puede brindar el humano
con solo estirar la mano
y mezclar las energías
sirviéndoles como abono
mientras ellas lo devuelven
en aromas y colores.
Así mi mano se extiende
acariciando tu mejilla
compartiendo el sentimiento
como lo reciben las flores
mientras el jardín de nuestro idilio
pinta el universo de colores
sosteniendo el calor
de nuestros corazones
creando un amor eterno.
Daniel Valdman.