que me dá pena acariciarte
con las asperezas de la vida
donde han quedado fundidas
los esfuerzos del trabajo.
Y por ello mis caricias
flotan sobre tu ser casi sin tocarte
pues es tanto lo que me inhibo
al tener miedo de lastimarte.
Y si te miro
con un silencio acariciable
es que por tus ojos
quiero descubrir tu alma
para amarla sin tocarla
con la rudeza de mis callos.
Y es así como te amo,
con el corazón en las manos
y el sentir en el alma.
Daniel Valdman.
No hay comentarios:
Publicar un comentario