con el bastón entre las manos,
ve pasar la vida el anciano
con los niños jugando en el parque.
Recorre sueños y recuerdos
de los que ya está muy lejos
conciente que ya no puede
volver a aquellos tiempos
de cuando el balon era la estrella
de famosos campeonatos
y el cuerpo se estiraba
para lograr algún tanto
que el público aplaudía
y se enloquesía
por la alegría que producía
el haberlo conseguido.
Muy lejos están aquellos días
en que la fama producía
el reconocimiento ciudadano.
Y hoy, viendo a los niños jugando
quisiara el balón patearlo
sintiendo que no se ha olvidado
pero el cuerpo ya cansado
de haberlo gastado tanto,
solo le deja los recuerdos,
cuando fue su momento
durante las juventudes
que hoy está añorando.
Daniel Valdman.
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