me mantienen desvelado
mientras los sueños invaden
al resto del continente.
El frío acecha desde muy tempano
mientras el mundo se defiende
aún bajo las cobijas.
Y mi mente sin querer despierta
se programa para las obligaciones
de este día.
Y estás tú como el mundo dormida
mientras yo escribiendo estos versos
con un vendaval de envidia
porque todos duermen y yo, despierto.
El café humea en forma danzarina
regalándole calor a mi cuerpo.
Y si de verdad te envidio,
no dejo de amarte aún dormida
navegando por los sueños
sin que el timonel sea mi conciencia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario