Corre el vértigo por nuestras venas. El calor desespera haciendo mas fuerte la necesidad de poseernos. Somos dos queriendo ser uno metidos en los cuerpos pero más que todo en las almas. No alcanzan las caricias. Los besos se desparraman y en las furtivas miradas queremos ver hasta donde se llega. La pasión incontrolable hace que los espíritus se amen volando en su propio Universo.
Cuánto amor hay en tu mirada dándome la caricia callada muy profunda en el sentimiento haciendo que el alma se deshaga entregándote el amor que tengo. Quisiera apretarte fuerte en esos momentos cuando sin palabras nos decimos todo y solo acaricio tu rostro para no romper la magia que nos envuelve ese instante. Y así quisiera la vida, contigo allí metida en lo mas hondo de mi pecho.
Vuela mi sentimiento en el espacio aunque estés al lado mío pues quiere cobijarte sin tocarte con las manos llenándote de cariño. Es un sentir silencioso que te abrigará como un aura, que sin tocarte la piel, lo sentirás en el alma. Y serás feliz y serás dichosa y con tu felicidad seré feliz hundiéndome en tu sonrisa.
Quiero saber de ti, sin que me cuentes tu vida. Quiero saber de tus ansias, de tus anhelos, de tus fantasías. Quiero que me lo narres con todos los detalles. Que compartas conmigo lo que no le cuentas a nadie y que veamos entre los dos dónde coincidir los sueños. Si, eso quiero saber para que así juntos recorramos el mismo camino, cogidos de la mano y de paso en paso, un beso.
No solo entrega amor tu abrazo. No solo recibes de mi besos y caricias. Es una comprensión infinita que sobre todo se explica en los silencios. Cuando quedamos abrazados en el mismo lecho dejando que nuestros sueños se amen. Es cuando justificas lo injustificable y escucho con atención lo que quieras contarme y así, sin razón, te comprendo. El echo es estar juntos con todas las imperfecciones porque el amor, no tiene defectos.
Siento tu palpitar en el pecho como si fuera mi propio latido. Quizás es tanto el sentir que hace en nuestras venas correr la misma sangre, que atraviesa la piel, que junta ambas almas y que tal vez, con solo la mirada, abraza los dos cuerpos. Te siento en mi como parte de la vida, como si el aire que respiras fuera el aliento de mi existir. No hacen falta las caricias para saber que te amo pues es más lo que te extraño de lo que te deseo. Porque el amor, no tiene carne, solamente sentimiento.
Tengo las manos pobladas de caricias. Los sentimientos inundan el espíritu y la necesidad de verte se apodera de todas mis ansias. Tengo desesperada el alma en la locura de tenerte y saber que aún me quieres a pesar de la distancia. Es un infierno así amarte y a la vez, es el paraíso. Porque soñar contigo es viajar a otro mundo, a otro cielo, a otros mares donde solo existen tus ojos y también mis suspiros.
El amor es ahora, cuando se busca la paz y la calma tras las carreras que se hicieron para conseguir mejorar la vida. Ahora, que las aventuras juveniles ya están muy lejos en la historia y la bullición de la sangre se cambió por cariño. Sentir tu mano apretada a la mía como si tu presencia fuese parte de mi cuerpo. Gozar del andar por el parque ya sea en primavera o en nuestro otoño y disfrutarlo por igual satisfechos por la compañía. Es el amor ahora que al mirar tus ojos le agradezco a la vida.
Miro tu rostro en el letargo del amor disfrutando lo hermosa que eres. Entonces te acaricio como posesionándome de tanta belleza sintiendo el poder de tu piel sobre mis sentimientos. Gozo de tu entrega a mis manos y la satisfacción que te producen las suaves y fuertes caricias. Y te amo, ya sin la enérgica pasión, porque lo siento con el alma.
Curan tus manos cuando acarician el alma. Apartan las tinieblas y más que el pensamiento aclaran los sentimientos haciendo de mi sentir su esclavo. Es hermoso amarte sintiendo en el pecho el pulso de cada palabra, de cada gesto que pueda en su momento enamorarte más. Y así poder conquistar quizás, lo que ya está conquistado. La rosa de tu sonrisa, el pudor de tu piel y la mirada tierna de fiel amante. Gracias a la vida por regalarnos el amor.
Vendrás a mi. Te esperarán mis caricias y el oído atento escuchará tus historias. Siendo ya mujer, te sentirás niña buscando la manera de sentir mi abrazo. Querrás saberte protegida y me regalarás tus labios para en un beso profundo estar segura que te amo. Y ahora que cuento lo que ha de venir, tengo más ansiedad de ti porque es a mi a quien haces falta.
Vuelan mis manos sobre tu cuerpo tratando de alcanzar cada uno de los poros. Entregas tu conciencia a la intensidad de las caricias mientras el deseo persiste en que seas mía. La ambición de la sangre crea nuevas sensaciones y el clímax llega para fundir los corazones. Y allí, comienza el amor. En el silencio de los espíritus agotados. En las caricias que te sigo dando, en el placer de los cuerpos apretados sabiendo que entregamos las almas.
No es solo amor las caricias y besos. Son las miradas, los silencios y ese pensar en ti en cada decisión que tome. Es meditar en cómo crear un momento que sea sublime y que te llene el espíritu de agradecimiento. Es tenerte presente en el café de la mañana y así todo el día soñar con tu presencia. Amor es sentirte en mi cobijada ansiando la justa palabra que alivie tus pesares y la fe y confianza que entregamos el uno al otro. El amor, no es solo la pasión, es quererte con el alma.
Y volarás entre los cielos cosechando estrellas. Cada una será la fantasía que quieras realizar para engalanar la vida. Verás volar los sueños. Te saludarán las caricias y el beso que tanto ansías estaré pronto a llegar. Te zambullirás en mis brazos, buscaremos el paraíso. Me meteré en tus sueños y todo haremos realidad. Tu las caricias, yo los besos y en el firmamento, brillará el sentimiento que al fin y al cabo es el que nos hace vivir.
Cae el otoño con sus hojas muertas sepultando los días con ellas que vamos dejando en la historia. Se nota en nuestra piel, en el sentimiento que aferramos de mantener una juventud que hora a hora se va alejando. Y retengo el brillo de tus ojos tiernos, cargados de fantasías, de anhelos y de sueños defendiéndome de mis angustias por esta huida del tiempo. Y me amas y te amo mientras muy fuerte nos abrazamos sabiendo que es hoy nuestro momento queriendo que este amor, en la eternidad, lo sigamos sintiendo.
Retumba en el pecho el tambor de los latido creado por las ansias de poder estar contigo. El amor en tu mirada, la caricia entregada y la paz que brota llenando el alma. Eres tu en mi realizando los sueños sin necesidad de tener nada, solamente tu cariño.
Cavaré la tierra, colocaré la semilla. La abonaré con cariño pensando en ti para que cuando florezca tu estés contenta del regalo que nos da la vida. Y así es cada caricia que en tu cuerpo siembro cultivando el sentimiento que te haga sentir cada día ser amada y protegida por tan solo tu sonrisa. No te creas que es poco porque su luz me ilumina y me hace descubrir lo que llevo en el alma.
Qué es la vida más que las cosas pequeñas de todos los días. Un café cuando hace frío, la charla con los amigos o el cantar de las aves. La noche con su estelar paisaje y la sonrisa que nos regala algún fugaz pensamiento. Es estar en calma con uno mismo y saber que los dramas son parte del destino para superarlos y vencerlos. La vida son los sueños, los anhelos, las fantasías. Es el cariño que se recibe para poder entregarlo. Es un fuerte abrazo, una mano extendida, un beso prolongado y tu mirada; que sin ella, la vida no vale nada si es que no la disfrutas conmigo.
Si me vas a perder, no notarás mi ausencia pues el viento te traerá lo que no sientas de mi. Te acercará unos versos que te serán de caricias y un montón de sueños fantaseando en lo que pudo haber sido. Te traerán las nubes el abrazo que no tuvimos y en la noche, cada estrella tendrá las miradas de nuestros silencios. Si me vas a perder, es porque ya me he ido, arribando al lugar donde se acaba la vida.
Navegan mis manos por tu cuerpo sin que sean caricias. Son pioneras en la aventura tratando de hallar nuevas sensaciones. Recorren cada monte, se precipitan a los valles y en el contorno de tus líneas no dejan de buscar en cada poro. Son valientes y atrevidas sembrando en cada movimiento la semilla del cariño. No, no es solo deseo que ambiciona la carne. Es la ventura de descubrirte para llegar a tu alma.
Baña la lluvia los sentimientos trayendo nostalgias de otros tiempos. De cuando al hogar ofrecíamos nuestros cuerpos para recibir el calor que manaba de su fuego. Y compartíamos felices inclusive los silencios. Hoy, ya no existen los leños y al abrigo de las mantas cubrimos nuestros sueños abrazándonos desnudos de almas y de cuerpos para compartir el calor que brota del sentimiento.
Ya son espejismos las estrellas ante el alba y así, mirando el cielo con calma, pienso en ti. Me viene la imagen de tu sonrisa, diáfana, tímida, tramando la forma de conquistarme. Y me produce un gesto de cariño porque quieres conquistar lo que ya tienes conquistado. Y se inunda mi pecho de ternura saboreando en la imagen el calor de tu presencia y el momento en que te entregas a un abrazo fuerte cargado de caricias. Y se me ocurre decirte niña, que no temas, el amor no se apaga. Que estaremos juntos en la vida tomados de las manos o del brazo, unidos por el sentimiento.
El tiempo corre por nuestras venas, pero no es la sangre que nos da vida. Son los sueños, las fantasías que nos hacen creer en un mañana. Y cómo no soñar de que estés conmigo para recorrer el camino que nos lleve a realizarlos. Sentir tus cabellos, coger tu mano y ver que la felicidad brilla en las miradas. No importa que tan dura sea la brecha. Lo importante es que soñemos a juntos transitarla.
Encuentro en tus caricias la paz que mi alma ansía y mientras te veo y me acaricias, sueño con un pasado que no tuvimos. Hago de nosotros una historia imaginándonos jóvenes y aventureros, sintiendo que el mundo fuese nuestro, capases de gritar tanto sentimiento. Pateando por los parques hojas de otoño y mecernos en columpios regalando felicidades. Hoy ese otoño es nuestro. Las hojas marchitas hacen parte de nuestra piel y mirándote mientras me acaricias, veo la primavera en tus ojos todavía y siento que sin historia, eres lo mas hermoso que me regaló la vida.
Las musas me abandonan celosas de tu presencia. Enojadas están por la belleza que no las deja competir. Se llevan la inspiración, atacan mi sentimiento sin dejar que palabras de amor surjan de mi conciencia. Ellas alborotadas me lanzan miles de ideas tratando de inquietar la imagen que de ti me llega. Tarea imposible se han fijado, pues por más celosas que sean, entre versos, caricias y poesías, yo, te seguiré amando.
Tomo tu rostro en mis manos y al mirarlo se acaba la historia. La vida es aquí y ahora contemplando tanta belleza, no la de tus rasgos ni cabellera, sino de lo que inspiras en mis sentimientos. Eres el cuadro de mis recuerdos cuando la distancia nos separa y la fuerza y la calma cuando a tus brazos me entrego. Eres la música que anhelo con tu voz melodiosa y eres mi dulce diosa que con pasión beso. Eres ángel y diablo para entregarte lo que siento sumido en el infierno o en el mas puro de los cielos. Y así, entre nubes y fuegos es cuando más te quiero.
Se expande el cariño en mi pecho cuando el calor de tu abrazo me llena de sentimiento que parece haber sido guardado solo para ti. Como un halo de luz se cubren nuestros cuerpos mientras parados y quietos seguimos disfrutando de ese enlace. Me sabes tuyo, te reconozco mía y emergen las caricias comprobando que es cierto trayendo la alegría que produce el encuentro. Eso es amor y no puedo describirlo.
Hace mucho frío. Entonces, pienso en tu cuerpo pegado al mío y el aroma de tu piel llenando mi espíritu. Echados en el lecho, solo durmiendo, llenos de comprensión y cariño. Me arropa tu recuerdo, se entibia el alma y una sonrisa clara me hace un rictus en el rostro. Y soy feliz, a pesar del frío, porque en esa ilusión, te estoy amando.
Están mis alas extendidas para cobijarte del clima que pueda haber en tu espíritu. Listas para que te apoyes en ellas y cuando tengas fuerzas volemos al Universo, ese que habita en los sentimientos y hace brillar el Sol cada día. Están mis alas extendidas para cerrarlas en un fuerte abrazo, calmar tus penas, darte amor y lo que te sea necesario. Porque eres la elegida para compartir conmigo el vuelo hacia la vida.
Se entibian mis pensamientos con el calor de tu recuerdo y se hace mágico el día al candor de tu sonrisa que va conmigo todo el tiempo. No son las caricias ni los besos que me hacen ansiarte tanto. Es tu presencia, tu compañía; las palabras que dices y las que callas. Es disfrutar los silencios compartiendo sueños que quizás algún día podamos realizarlos. O usarlos como un juego mientras nos seguimos amando.
Desesperarán mis manos en tu ausencia queriendo entregar la caricia que quizás, me faltó darte. Temblarán los labios al no encontrarte deseando darte el beso que quedó en el aire. Extrañaré los silencios que decían todo y las miradas llenas de palabras que solo con las almas podrían entenderse. Te extrañaré porque me haces falta, aún ahora, que estás presente.
La vida está en tus brazos, en tu sonrisa, en tus labios. Está en lo que creas, en tu arte, en tu fantasía. Se encuentra en lo que miras con ojos de artista porque eres diseñadora de sueños y realidades. La vida está en todas partes donde pones tu conciencia y sobre todo, cuando me acaricias. Comienza el día y yo pensando en ti sintiendo que eres la dueña de mi vida, porque te amo.